Marco Aurelio Denegri


 

Intelectual, Polígrafo Autodidacta, Periodista, Conferencista Magistral. Referente de la correccion

y propiedad en el habla y escritura del idioma Español, en el Perú e internacionalmente.

 

Onomástico:

 

16 de mayo.

 

Reseña Biográfica y Trayectoria:


Nació en Lima, el 6 de mayo de 1938, Destaca por sus trabajos en el campo de la sexología, también ha abordado la crítica literaria y la lingüística (especialmente la gramática y la lexicografía). Los programas de televisión que ha conducido, se han caracterizado por la difusión cultural.


Marco Aurelio Denegri - El Cóndor Pasa


Marco Aurelio Denegri habla sobre la perversidad:

"No hay ninguna ley que prohíba embrutecer a la gente"


Verdad propalada por Marco Aurelio Denegri, a traves del programa cultural "La funcion de la Palabra", publicado el 17 de noviembre de 2013 en you tube: "Los medios de comunicación masiva, vician y desnaturalizan a la gente, la pervierten, y lo que es peor aún, la embrutecen, porque no hay ninguna ley que prohíba embrutecer a la gente."


Hijo de Julio Ernesto Denegri Cornejo y Leonor Santagadea Arana. Estudió en el Colegio San Andrés. Sobre sus estudios superiores, él reconoce que ha pasado por muchas universidades; sin embargo, se auto considera "polígrafo autodidacto". Tras estudiar Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, prosiguió estudios de Sexología y Sociología.


En la década de 1970 fue director de la Revista Científica y Artística de Cultura Sexual Fáscinum. El primer número fue editado en abril de 1972.


Su carrera en la televisión peruana empezó en 1973. Condujo de 1997 al 2000 el programa A solas con Marco Aurelio Denegri en el desaparecido Cable Mágico Cultural. Se incorporó a la entonces deniminada Televisión Nacional del Perú (actualmente denominado TV Perú), por las gestiones de José Watanabe, y ahí conduce un programa de televisión llamado La funcion de la palabra, donde aborda diversos aspectos culturales, aunque él considera que su programa es contracultural.

Marco Aurelio Denegri - Machu Picchu


Marco Aurelio Denegri - Pizarro. El factor sorpresa y la captura de Atahualpa


El término Cholo, la Choledad - La Función  de la Palabra

 

Ha escrito artículos para diversos diarios peruanos, los cuales han sido recopilados bajo el título De esto y de aquello por la Universidad Ricardo Palma. Actualmente escribe para el Diario El Comercio una columna semanal.


Es apasionado por la música (melómano) y amante del cajón peruano. Introdujo el término cajonística para referirse al arte de tocar este instrumento.

Desde el 2011 es Miembro Honorario del Círculo Linguístico de Lima.


Conductor de los programas por televisión: A Solas con Marco Aurelio Denegri (1997 - 2000), La Función de la Palabra (2000 - actualmente).


Marco Aurelio Denegri - Las Prótesis Esclavizantes




Marco Aurelio Denegri - sobre la televisión basura y contagio de idiotez


Marco Aurelio Denegri -Sobre el origen del universo


Marco Aurelio Denegri - Antes de Hablar infórmate


Marco Aurelio Denegri - El 65% de la Juventud Peruana

Comienza a Drogarse a los 12 Años.

La Escatología


Marco Aurelio Denegri - La Estupidización. Cosificación de la Mujer.

El Cambio Ontológico del Ser Humano


¿Por qué se equivoca el ser humano en la elección de la pareja?

 

Obras:


Fáscinum. Ensayos sexológicos. Con expresiones preliminares de Carlos Alberto Seguín. Lima: Asociación de Estudios Humanísticos, en 1972. Contiene los ensayos Obscenidad, pornografía y censura, y ¿Y qué fue realmente lo que hizo Onán?, más una Bibliografía en español sobre la obscenidad, la pornografía y la censura.

¿Y qué fue realmente lo que hizo Onán?; Lima: Kavia Kobaya Editores, 1996.

Arte y ciencia de la gallística; Lima: Kavia Kobaya, 1999.

El asesino desorganizado; Lima: Umbra, 2000.

De esto y de aquello; Lima: Universidad Ricardo Palma, 2006.

Hechos y opiniones acerca de la mujer; Lima: Ed. San Marcos, 2008.

Cajonística y vallejística; Lima: Ed. San Marcos, 2009.

Miscelánea humanística; Lima: Ed. UIGV, 2010.

Lexicografía; Lima: Ed. San Marcos, 2011.

Esmórgasbord; Lima: Ed. UIGV, 2011.

La niña masturbación y su madrastra tabú; Lima: de edición propia.


Marco Aurelio Denegri - La educación en el Perú: 96% es un desastre.

El Argumento ad hominem


Marco Aurelio Denegri comenta la obra antropológica de Arguedas - primera parte


Marco Aurelio Denegri comenta la obra antropológica de Arguedas - segunda parte


Marco Aurelio Denegri comenta la obra antropológica de Arguedas - tercera parte


Marco Aurelio Denegri comenta la obra antropológica de Arguedas - cuarta parte


 Lectura, ¿Por qué no se lee?

 

Artículos de Marco Aurelio Denegri, publicados en la Sección Opinión del Diario El Comercio vía internet, del año 2014:


Lunes 29 de setiembre de 2014

"El encierro de don Manuel"

Cuando los chilenos ocuparon Lima, Manuel González Prada se encerró en su casa dos años, nueves meses y seis días.

Cuando los chilenos ocuparon Lima, Manuel González Prada se encerró en su casa y estuvo encerrado casi tres años, o para decirlo precisamente, dos años, nueve meses y seis días. Declaró que lo hacía porque “no quería ver la figura insolente de los vencedores”. (Véase al respecto el cuarto capítulo del libro de Zanutelli, La Saga de los González Prada.)

Manuel Zanutelli Rosas critica ese encierro y debemos reconocer que su crítica es fundada y oportuna. Sin embargo, ¿por qué no citó Zanutelli la nota 17 de las “Impresiones de un reservista”? La nota 17 es una verdadera confesión de don Manuel y suficientemente explicativa de su actitud. Dice así: “Vanidad, ineptitud y cobardía.”

A confesión de parte, relevo de prueba.

También se podría aducir, para explicar la actitud de don Manuel, la siguiente cita de Federico More: “González Prada no actuó nunca: tenía miedo de que la acción lo pervirtiese. A pesar de ser tan artista, ignoró la belleza del pecado y sobre todo la belleza del peligro, de ese peligro que siempre nos rodea y nunca nos devora y que, por intempestivo y misterioso, es elemento artístico superior y estímulo vital de los primeros. González Prada se pasó la vida clamando contra la canalla. Jamás entró al templo donde los mercaderes trafican. Poeta empeñado en actuar de caudillo, desde la torre de marfil, atalaya olímpica que no sirve ni de palenque ni de tribuna.” ([F.M.], Andanzas de Federico More, 89.)

La reclusión voluntaria y prácticamente trienal de González Prada demuestra la equivocación de figurárnoslo enorme en todo. Fue cumbre, sí, pero también llanura. Fue espíritu selecto, pero la vida nunca es selecta. Y él lo sabía perfectamente.

Dice Zanutelli, caracterizando a González Prada, que “más allá del escritor brillante, del pensador luminoso y del poeta, hubo un González Prada común y corriente, en conflicto consigo mismo”. (Zanutelli, o.c., [39].)

Efectivamente, Zanutelli ha dado en el clavo: hubo un González Prada así, o mejor dicho, hubo varios. Y el primero que lo sabía era el propio don Manuel. En un texto concerniente a la identidad del individuo, se pregunta si existe la identidad individual, y dice: “¿Identidad del individuo? Quimera: no poseemos un alma única, sino una serie de almas; no somos un hombre idéntico, sino muchos hombres sucesivos. En lo profundo de nuestro ser hemos visto nacer y morir muchas personalidades, todos representamos una larga cadena de individuos diversos y aun contradictorios.” 

Esta cita es de suyo elocuente y me exime de todo comentario.

---------------------------------------


Lunes 22 de setiembre de 2014

"El Orgasmo y Occidente"

“Hoy asistimos a una despotenciación sexual masculina y a una despotenciación sexual femenina", señala nuestro columnista.

El título que acaba de leerse es el mismo del libro de Robert Muchembled, publicado por el Fondo de Cultura Económica; una obra extensa que comprende quinientos años de historia sexual. Los párrafos son larguísimos y densos y dificultan considerablemente la lectura. No tuve que perder mucho tiempo para comprobar que Muchembled cojea. Por ejemplo, en el sexto capítulo, titulado “La era del placer (de 1960 a nuestros días)”, se ocupa de los Informes Kinsey, que no se publicaron en la década de 1960, sino en las dos décadas anteriores, en 1948 y en 1953.

Muchembled no aquilata la expectativa y conmoción que produjeron los Informes Kinsey. Fue una espera curiosa y tensa, la espera anhelante de un acontecimiento que interesaba muchísimo. Se iba a saber, en efecto, lo que nunca se había sabido científicamente: cómo se comportaban sexualmente los norteamericanos.

Lo que Muchembled no advierte es que la sexualidad que revelaron los Informes Kinsey tenía una vitalidad y una fuerza que la sexualidad  actual no tiene. Hoy afligen a la humanidad siete plagas, pero en la época de los Informes Kinsey sólo había una y en sus inicios: la superpoblación o explosición demográfica. Las otras comenzaron a manifestarse a partir de la década de 1970 y la última es el aumento de las enfermedades.

En la década de 1950, Erich Fromm decía que el verdadero problemade la salud mental no era por qué enloquecen y se neurotizan algunas personas, sino por qué la mayor parte de las personas no enloquece ni se neurotiza. Hoy ya no se puede decir eso. Hace sesenta años se pudo decir porque aún había un quántum importante de sanidad, una cuantía significativa. Ahora no la hay. Lo que hay ahora, según la Organización Mundial de la Salud, es un aumento general de todas las enfermedades, no sólo de las orgánicas, también de las mentales, o sea que mentalmente estamos más desquiciados que nunca.

¿Qué sanidad sexual puede haber en una sociedad así y con gente tan venida a menos? Hoy asistimos a una despotenciación sexual masculina y a una despotenciación sexual femenina. Hoy los hombres y las mujeres no son sexualmente más potentes, sino menos.

El sexo no puede competir con la droga, y hoy la droga reina soberana. El sexo no puede competir con el alcohol, y hoy el alcohol reina soberano. Desde mediados de la década de 1980 las mujeres toman tanto como los hombres, o más que los hombres. Una de las consecuencias de ello es que lubrican menos. Otra consecuencia es que hay cada vez menos multiorgásmicas y menos féminas con un Punto G operativo y respondón.

---------------------------------------


Lunes 15 de setiembre de 2014

"El Diablo"

Nuestro columnista escribe sobre la apariencia y vida sexual del Diablo medieval.

El Diablo medieval es la manifestación sincrética de varias fuentes extracristianas.

El cuerpo cabruno, las pezuñas hendidas y la cola, todo esto lo heredó el Diablo del dios griego Pan y de los duendes germanos del bosque y de la cabra sagrada consagrada a Thor, que es el dios guerrero escandinavo. De Thor heredó también la barba roja y el mal olor, que a su vez, como se sabe, es atributo caprino. Además, tenía naturalmente cuernos, y, cosa curiosa, cojeaba, minusvalía que, según entiendo, se la endilgaron para rebajarlo.

El Diablo era generalmente negro y los sacrificios y ofrendas que se le tributaban debían ser también de ese color. Nicolás Remy, demonólogo importante del siglo XVI, manifiesta que la razón de la negrura diablesca es el antiquísimo parentesco del negro con el mal.

De acuerdo con el testimonio de algunas brujas, el diablo tenía dos penes. Otras aseguran que tenía tres. Cuando tenía dos, metía uno por la vagina y el otro por el ano en el recto; y cuando tenía tres, metía el tercero por la boca de la copulanda.

Los penes diabólicos eran serpentiformes, puntiagudos, sinuosos, flexibles y culebreaban. Estaban cubiertos de escamas y erizados de púas. Podían ser de naturaleza córnea y también carniférreos, esto es, semicarnosos y semiférreos a un tiempo.

Respecto al tamaño, los estimados varían. Algunas mujeres consideraban gigantesco el miembro luciferino, detallando que era ni más ni menos que como un brazo. Otras decían que el instrumento satánico era mas bien pequeño. Pero en lo que sí había concordancia era en el carácter gélido de la verga demoníaca. Los brujos decían que las vaginas de los súcubos eran también heladas.

Dicho sea de paso, súcubo es el demonio que tiene comercio carnal con un varón bajo la apariencia de mujer; y se dice íncubo del demonio que tiene comercio carnal con una mujer bajo la apariencia de varón. 

El Diablo carecía de testículos y no producía semen. Sin embargo, eyaculaba en la copulación. El semen lo conseguía de varias maneras; por ejemplo, cuando en la unión coital era súcubo, o cuando aprovechaba el semen que desaprovechaban los masturbadores y los practicantes del coitus interruptus. Recogía igualmente el semen desperdiciado en las emisiones involuntarias nocturnas, mal llamadas “poluciones nocturnas”.

El coito con el Diablo era muy doloroso y casi todas las mujeres están de acuerdo al respecto. Sin embargo, pese al dolor, a veces inmenso, los acoplamientos con el Diablo no dejaban de producirse, lo cual resulta indicativo de que el dolor, antes que disuasivo, era aliciente.

---------------------------------------


Lunes 25 de agosto de 2014

"Primacía de la tristeza"

“Nietzsche decía, y con razón, que es más fácil compartir las penas que las alegrías de los demás.”

En nuestro idioma, hay trescientos y pico de vocablos concernientes a la necedadpero los que conciernen a la sabiduría ni siquiera llegan a diez. Los que se refieren a la tristeza son veintisiete, pero apenas hay diez referentes a la alegría. Detengámonos en este último asunto y desarrollémoslo hasta donde el espacio nos lo permita.

La alegría es un sentimiento de placer originado generalmente por una viva satisfacción y que suele manifestarse con signos exteriores. La alegría es un sentimiento grato y vivo, un sentimiento de complacencia. La alegría equivale a contento, gozo, satisfacción, agrado, buen humor, regocijo, esparcimiento y jovialidad. Cuando la alegría es intensa y ostensible se llama júbilo.

Nietzsche decía, y con razón, que es más fácil compartir las penas que las alegrías de los demás. Creo que esto se debe a que el mundo es, según reza la expresión proverbial, un valle de lágrimas. No podría ser un valle de alegría por las muchas penalidades que se pasan en él.

Bien dice Savater que la insatisfacción es la reacción humana más general y espontánea respecto a lo que en cada momento histórico constituye el presente de los hombres. Y agrega el filósofo español que cualquier intento de elogiar el mundo suele resultar patéticamente frágil y sobre todo frívolo.

La realidad carece de virtudes, es desalmada, o como dice Savater, “no tiene corazón”. Es cruel y despiadada, dolorosa cuando quita y tacaña cuando concede. Sentirse contento con una realidad así es llana imposibilidad.

Pablo Macera ha dicho que en el Perú lo normal es sentirse mal y que la salud es una forma de adaptación incorrecta. “Quien se siente feliz en el Perú –afirma Macera– es un miserable; definitivamente; ni siquiera un tonto.”

A juicio de Fernando Savater, no hay nada en la vida que sea causa de alegría para nadie; pero así mismo nada es obstáculo definitivo para la alegría.

Hay algunas personas, no muchas, que han resuelto decir ¡sí! a la vida y proclamar a los cuatro vientos su alegría de vivir. La suya no es una alegría accesoria y ocasional, sino entrañable, consubstancial y permanente. Lo cual resulta notorio y notable en un país como éste, tan deprimido y melancólico. Federico More decía que aquí en el Perú, para llevar talento se necesita permiso, como para portar armas. Y dígase lo propio de la alegría. Aquí el talento y la alegría, y con cuanto mayor razón la felicidad y naturalmente el placer, causan recelo y rechazo. Quienes lo nieguen, revelan con su negativa que confunden lastimosamente lo espurio con lo auténtico.

---------------------------------------


Lunes 18 de agosto de 2014

"La capacidad de amar"

"Enamorarse, según Ortega y Gasset, es un talento maravilloso de unos cuantos seres humanos".

El historiador Pablo Macera dice que el tamaño y la promesa de una historia cualquiera dependen siempre de nuestro propio tamaño. Esta observación perspicaz y que a mí me gusta repetir se aplica muy bien a la capacidad de amar, capacidad desigualmente distribuida y que debe ser fomentada sin intermisión para que se acreciente.

En la mayor parte de las personas, la capacidad de amar es, en el mejor de los casos, una semicapacidad, y en el peor de los casos, una capacidad insignificante, o sea pequeña y despreciable, lo cual no tiene por qué sorprender, ya que la mayoría de la gente se caracteriza por su insignificancia. Recuerdo a este propósito que José Ortega y Gasset decía, y sin pecar de extravagante, que el amor, contrariamente a lo que suponen los intonsos, es un hecho poco frecuente y un sentimiento privativo de algunas personas. Enamorarse, según Ortega y Gasset, es un talento maravilloso de unos cuantos seres humanos; como el don de hacer versos, como el espíritu de sacrificio, como la inspiración melódica. Muy pocos pueden ser amantes y muy pocos amados.

Con lo recién expuesto quiero denotar el hecho incontrovertible de que los seres humanos son, en su mayoría,  indigentes. Y por indigencia no debe entenderse, naturalmente, en este caso, carencia de recursos económicos. A lo que yo me refiero es al ser humano carente de contenido, que no tiene intereses, ni inquietudes, ni valores, ni desarrollo.

El indigente no piensa, ni reflexiona, ni tampoco sabe lo que son los problemas teóricos. El indigente vive o sobrevive, pero no se pregunta ni se cuestiona, ni es capaz por supuesto de ensimismarse.

Estamos, pues, los que pensamos, rodeados de gente que no piensa. Tenemos, cuando nos relacionamos, la posibilidad de habérnoslas con la indigencia y los indigentes.

El amor no es desligable de la personalidad, es una función de ésta, y debe ser practicado y acrecentado diariamente y siempre.

El amor depende del desarrollo integral de la persona; pero si ésta se ha desarrollado escasamente, entonces su amor será como su escaso desarrollo.

El comediógrafo latino Terencio decía: “Cuando no se puede lo que se quiere, hay que querer lo que se puede.” Siglos después repitió esta sentencia terenciana Leonardo y, posteriormente, y a su modo, Rousseau, cuando dijo: “El hombre verdaderamente libre sólo quiere lo que puede y hace lo que le conviene.”

Cuando de lo que se trata es del amor, lo antedicho es fraseable como sigue:  Uno ama, no lo que quiere, sino lo que puede, y cuando puede, y como puede.

---------------------------------------


Lunes 11 de agosto de 2014

"Hotelario"

Pese a que algunos crean lo contrario, "recinto hotelario" es una expresión correcta.

El otro día, en un programa de televisión, el conductor del espacio censuró la expresión “recinto hotelario ”, por juzgarla incorrecta. No concuerdo con semejante apreciación, sino al contrario, discuerdo de ella.

(A propósito de los verbos concordar y discordar, noten que el régimen, en cada caso, o sea la preposición que en cada caso pide el verbo, es distinta. En efecto, uno concuerda con, pero uno discuerda de.)

El sufijo -ario, en los adjetivos, significa pertenencia.

Disciplinario es lo relativo o perteneciente a la disciplina. Fraccionario, lo relativo o perteneciente a la  fracción. Hotelario, lo relativo o perteneciente al hotel; recinto hotelario es el recinto perteneciente al hotel, el recinto del hotel. Recinto hotelario es, pues, una expresión correcta.

El sufijo -ario, en los substantivos, significa oficio o profesión ( bibliotecario, boticario ); significa también persona a quien se da algo (beneficiario, mandatario); y por último significa lugar o sitio: osario, acuario, campanario, descansario (neologismo de Andrés Valdivia), nostalgiario (neologismo de Max Silva Tuesta) y  solucionario (nombre de una antigua sección del diario La República).

He mencionado la palabra mandatario. Dícese Primer Mandatario del Presidente de la República.

Manuel Candamo fue electo Presidente de la República del Perú en 1903, y según nos lo recuerda el doctor Manuel Guillermo Ramírez y Berríos, en la página 55 de su libro Cartas Abiertas, Manuel Candamo solía decir: “Soy el jefe, luego, debo obedecer.”

¡Claro! Porque el Presidente de la República es el Primer Mandatario, no el Primer Mandante. 

Es el Primer Mandatario, es decir, el titular de un mandato político. El mandante es el Pueblo. El Primer Mandatario debe, por consiguiente, obedecer, como bien decía Candamo.

Ejecución de un robo

Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), en su obra maestra Facundo, dice lo siguiente: “Un robo se ha ejecutado durante la noche;[…].”

Hoy diríamos que durante la noche el robo se ha producido o consumado, pero no que se ha ejecutado, aunque hablar de la ejecución de un robo es correctísimo. Sin embargo, y por razones a veces indiscernibles, el uso privilegia ciertas voces y desfavorece otras. Por ejemplo, ha desfavorecido el antónimo de insólito y por eso nadie dice  sólito o casi nadie (yo sí lo digo), a pesar de que este adjetivo está en el DRAE.

---------------------------------------


Lunes 04 de agosto de 2014

"Nuestra cultura y el amor"

Nuestra cultura concede gran importancia al amor, pero en otras se considera lamentable esa historia del fuego de la pasión. 

Nuestra cultura concede extraordinaria importancia al amor, sobre todo al amor turbulento y paroxismal; y en este sentido nuestra cultura es atípica.

En otras culturas se considera lamentable toda esa historia del fuego de la pasión y las uniones emocionales violentas. Bien dice el antropólogo Linton que el enamorado romántico de nuestros días nos recuerda inmediatamente al héroe de las antiguas epopeyas árabes, que es siempre un epiléptico.

Esta insistencia en el amor-pasión parece ser un intento por volver a introducir en la civilización cristiana las técnicas arcaicas del éxtasis. Por otra parte, el rock y sus conciertos multitudinarios tienen igual propósito, ya que propician el trance y el vuelo.

El amor-pasión, según Rosa Montero, es en primer lugar enajenante y en segundo lugar es una especie de ensueño que se deteriora en contacto con la realidad, y finalmente tiene vocación de fracaso: siempre se frustra y nunca se cumple.

Cuando el amor es vínculo o atadura, pierden los amantes autonomía, o sea libertad para disponer de sí mismos. Pierden también privacidad. Hace veintidós siglos que Propercio lo había advertido y dijo por eso: “Basta amar para dejar de ser libre.”

Autoestima

La recientez del término autoestima es notoria y la Academia solamente lo incluyó en su Diccionario en la última edición de éste publicada en el 2001.

La definición académica de autoestima es como sigue: “Valoración generalmente positiva de sí mismo.” La Academia no advierte que en esta definición el adverbio generalmente está de más, porque si ocasionalmente uno no se estima, si a veces uno se desestima, esas veces de desestimación no son por cierto muestras de autoestima. El desliz académico recién indicado tiene la patencia de un axioma. El Pequeño Larousse Ilustrado define mejor la autoestima. Dice así: “Aprecio, consideración o estima que tiene una persona por sí misma.”

Según la Academia, el exceso de autoestima se llama ego. Sin embargo, en este sentido, lo normal es que el hablante califique el substantivo ego y diga por ejemplo, “Fulano tiene mucho ego” o “un gran ego”, y no simplemente “Fulano tiene ego”.

El uso ha impuesto en este caso y fundadamente la calificación para realzar el crecimiento desmedido del ego y el consiguiente exceso de autoestima, exceso que origina tres males: el egoísmo, el egocentrismo y la egolatría. El más importante es el egoísmo o amor excesivo e inmoderado que uno mismo se profesa y que hace que atendamos desmedidamente a nuestros propios intereses, sin cuidarnos de los intereses de los demás.

---------------------------------------


Lunes 28 de julio de 2014

"Conflictividad parental-filial"

Marco Aurelio Denegri escribe sobre el estudio de los problemas y conflictos entre padres e hijos.

La conflictividad parental-filial es tema reciente, un asunto tan nuevo como el de la tríada amor-sexo-matrimonio; es decir, no tiene más de cincuenta años.

En 1931 se publicó el Manual de Psicología del Niño, compilado por Carl Murchison; es una obra muy completa, que tiene alrededor de 1200 páginas y que reúne a los mejores especialistas en la niñez. Sin embargo, no hay una sola contribución que trate de los problemas y conflictos entre padres e hijos.

Veinte años después, aproximadamente, se publicó el Manual de Psicología Infantil, compilado por Leonard Carmichael; 2 tomos, 1400 páginas, los mejores especialistas, pero ni un solo artículo sobre los conflictos entre padres e hijos.

En 1954 se publica el libro de Arthur Jersild, Psicología del Niño. Jersild es uno de los mayores especialistas en psicología infantil; pero de las seiscientas y pico de páginas que tiene su libro, hay una sola, y ni siquiera completa, en la que el autor se ocupa de lo que él llama “Actitud de los padres frente a las faltas e inconvenientes de los hijos”.

En el Diccionario de Pedagogía, dirigido y prologado por Víctor García Hoz y publicado en 1964, en dos tomos, la conflictividad parental-filial es tratada someramente en el artículo titulado “Conflicto” y en el artículo titulado “Pedagogía ambiental”. Si uno junta estos dos artículos, entonces llena 2 páginas. ¡Dos únicas páginas en un libro que tiene 900 páginas!

El doctor Fernando Silva Santisteban me decía que el tema del racismo comenzó a plantearse en serio a mediados de la década de 1960. Creo que lo mismo se podría decir de la conflictividad parental-filial. Es un tema reciente.

Antipatía parental-filial 

Considerando que la elección de pareja es generalmente un error y que la incompatibilidad de la pareja casada es por lo tanto inevitable, resultaría asombroso o por lo menos desconcertante que en una situación tan impropicia la compatibilidad de los progenitores y la prole sea la regla y la simpatía lo reinante. Lo normal, aunque desde luego con diferentes grados de patencia, es la antipatía y la incompatibilidad.

No es infrecuente que los padres, ad initium, antipaticen con el hijo, ni que éste, más adelante, antipatice con sus progenitores. Esta antipatía, tanto la parental cuanto la filial, es espontánea y natural, no una antipatía causada por ofensas ni por lo que se llama, afrancesadamente, “inconducta”, ni tampoco porque sean enfermos los padres ni anormales los hijos. No, nada de eso. Sencillamente, no se pasan o no se tragan; y esta impasabilidad o intragabilidad ocurrió desde el principio, y no pudieron evitarlo.

---------------------------------------


Lunes 07 de julio de 2014

"La cacosmia"

La cacosmia es la perversión del sentido del olfato en cuya virtud resultan agradables los olores repugnantes.

En el siglo XVI, en España, era tal el hedor de las calles, por el amontonamiento de basura, que la gente distinguida, la gente de viso y alcurnia iba por ellas oliendo una bota o borracha de ámbar, esto es, un odre con perfume delicado. Júzguese si no sería elegante y refinado semejante uso, que el secretario de Felipe II, Antonio Pérez, no supo regalar cosa mejor a quienes le protegieron durante su destierro. En París, durante los siglos XVIII y XIX, el enmierdamiento callejero era impresionante. Hasta tal punto que el doctor Moreau llega a decir que había tanta mierda en el suelo, que éste ya no se veía. (Cf. A. Corbin,  El Perfume o el Miasma, 130, n. 13.) Y según Eberhard Rathgeb, en la capital del Imperio Alemán, en la década de 1870, el enmierdamiento callejero y la consiguiente pestilencia era lo normal.

Lo curioso, en el caso de la España quinientista, es que la hediondez callejera no disgustaba al pueblo, el cual se había acostumbrado tanto a la inmundicia, que protestó vivamente cuando se limpiaron las calles.

La razón de ello es una perversión que en jerga médica se conoce con el nombre de cacosmia. Esta voz procede del griego kakós, malo, y osmé, olor. La cacosmia es la perversión del sentido del olfato en cuya virtud resultan agradables los olores repugnantes o fétidos. A un enfermo de cacosmia, a un cacósmico, le parece fragante lo pestilente y bienoliente y hasta delicioso lo excrementicio. Enrique IV de Castilla, monarca del siglo XV, padecía de cacosmia y por eso “amaba la pestilencia”, como dice su biógrafo Gregorio Marañón. Y el gran historiador Jules Michelet se deleitaba con el olor pestífero de las heces fecales. (En Francia se llegó a creer, en el siglo XIX, y no era creencia popular, sino de médicos y académicos, que el abuso de los perfumes, amén de ocasionar la histeria, la hipocondría y la melancolía, ocasionaba también la parosmia o alucinación olfatoria o percepción de olores inexistentes, y además la cacosmia, por cuya causa se percibían como buenos los malos olores. (Cf. Alain Corbin, El Perfume o el Miasma, 202.)

El hombre es el animal que defiende esforzadamente la basura y entre todos los animales que gustan de ella es el campeón, el que la consume y difunde con más ahínco y entusiasmo.

Unamuno decía que el hombre es el “animal guarda muertos”. Y es cierto. Pero yo agregaría que además es el animal embasurante y basuralizante por excelencia. Es un ser basuralicio. La basura lo atrae irresistiblemente y él se complace en ella con delectación y hasta con frenesí.

---------------------------------------


Lunes 02 de junio de 2014

"El empujón pélvico en el coito"

El empujón pélvico en el coito es privativo del varón. En la mujer no es connatural y ésta tiene que aprenderlo.

En una conferencia que ofrecí en el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú, titulada “Naturaleza y artificialeza en el ser humano”, mencioné veintidós conductas humanas de carácter innato; es decir, conductas con las que uno nace y que son, por decirlo así, de fábrica; modos de comportarnos que nos son connaturales, consubstanciales e inherentes.

Por ejemplo, el empujón pélvico en el coito, que es privativo del varón. En la mujer no es connatural y ésta tiene que aprenderlo. En el varón tenía que ser connatural por la finalidad que lleva consigo: la de posibilitar la introducción del miembro.  Si el varón no empujara, si no hiciera presión, entonces no introduciría su pene.

La teleología del empujón pélvico es evidente. Telos, en griego, significa propósito definido o finalidad patente de una cosa. No era necesario, por lo que concierne a la mecánica copulatoria, que la mujer empujara para ser penetrada por el varón.  Por eso la naturaleza sólo programó el empujón pélvico masculino.

Sin embargo, la cultura o artificialeza consideró, y con razón, que si la mujer empujara también la pelvis, no sólo facilitaría la penetración, sino que haría más disfrutable la conjunción peneano-vaginal. Pero la pudibundez y la moralina no dejaron que prosperaran en el coito los movimientos y meneos femeninos.

Las más de las mujeres dejaron, pues, de moverse mientras copulaban. Los reaccionarios y anti sexuales de siempre habían decretado que sólo las putas o las llamadas ninfómanas se movían durante la copulación.

A esto, que ya era de suyo lamentable, vino a sumarse la eyaculación precoz, que es lamentabilísima. En efecto, la mujer no sólo debía permanecer quieta por modestia y recato o por cualquier otra razón o sinrazón, sino que aun cuando quisiera moverse y aun cuando en principio se lo permitiese su pareja, no resultaba conveniente que lo hiciera, porque generalmente su compañero sufría de eyaculación precoz y en consecuencia cualquier movimiento femenino, el más leve meneo durante la cópula, intensificaría la precocidad eyaculatoria del varón.

Entonces la mujer, mal de su grado y resignadamente, dejó de moverse. Y el eyaculador precoz siguió durando uno o dos minutos (lo cual es deplorable pero al menos es algo) y se libró de durar tan sólo diez o quince segundos, como evidentemente duraría si hubiese meneo femenino.

---------------------------------------


Lunes 26 de mayo de 2014

"Existencia y esencia"

El existencialismo de  Sartre popularizó en la década de 1950, la fórmula según la cual la existencia precede a la esencia.

El existencialismo de Jean-Paul Sartre popularizó, allá por la década de 1950, la fórmula según la cual la existencia precede a la esencia.

Para el existencialismo, la piedra no existe. La piedra simplemente es y ya nada le es posible y justamente por eso no existe. Dios tampoco existe, porque es un ser que no tiene ninguna posibilidad que cumplir, habida cuenta de su perfección, eternidad e infinitud. Nada le falta y no necesita realizar ninguna posibilidad para colmarse.

Es el ser cumplido y cabal por excelencia.

El hombre está siempre in fieri, o sea en devenir, en formación y desarrollo, haciéndose; y para hacerse, existe.

Dios no, precisamente por su misma perfección. A lo perfecto ya nada le es posible. A la piedra ya nada le es posible. A Dios tampoco. Pues bien: ni la piedra ni Dios existen, únicamente son. En cambio nosotros vamos siendo y des-siendo. Nuestra vida es el vaivén del ser y del des-ser. Lo creyó así, y con razón, don José Ortega y Gasset. Véase lo que dijo al respecto:

“La vida  está constantemente siendo y des-siendo, algo que nunca sólo es sino que siempre, además, des-es. La vida no debiera decirse que es, sino, precisamente, que vive.” (José Ortega y Gasset, O.C., XII, 202.)

“La realidad radical que es la vida –decíamos–  no es, sino que es y des-es; está pasando y aconteciendo, es un flujo continuo.” (236)

“El hombre pasa y atraviesa por todas esas formas de ser; peregrino del ser, las va siendo y des-siendo, es decir, las va viviendo.” (237)

Dueño

Dícese dueño del que tiene dominio o señorío sobre persona o cosa. “En este sentido solía llamarse así también a la mujer; uso que aún se conserva en los requiebros amorosos, diciendo dueño mío, y no dueña mía.” (Real Academia Española, Diccionario de la Lengua Española. Decimonovena edición. Madrid, 1970, s.v. “Dueño, ña”.)

Pero en los requiebros amorosos del Perú ya no se conserva dicho uso. Sabemos que lo hubo por el reproche que dirige Juan de Arona a “los que afectadamente dicen la dueño por  la dueña, que por desgracia no son pocos”.

(Melgar lo dice en su yaraví “Crueldad”, que con tanto acierto interpretan los Hermanos Portugal.) Y agrega el diccionarista que “si en lo antiguo era el nombre exclusivamente común de dos en masculino, aún en los clásicos del siglo XVII se escapa con frecuencia la dueña por la dueño”.

Y si hoy, dice Paz Soldán y Unanue, ya no es temible la ambigüedad “por haber desaparecido las dueñas quintañonas que vivían entre Alca y Hueta, no hay por qué rehuir la terminación femenina”. (Juan de Arona, Diccionario de Peruanismos. Lima, Ediciones Peisa, 1975, I, s.v. “Dueño”.)

---------------------------------------


Lunes 19 de mayo de 2014

"Fidel, Gabo y Castilla"

Nuestro columnista recuerda el día que Gabriel García Márquez aceptó una corrección de Fidel Castro. 

En octubre del 2012 se cumplieron treinta años del otorgamiento del Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez. Con este motivo se celebraron en Colombia diversos actos conmemorativos del otorgamiento y además se publicaron en diarios y revistas suplementos especiales al respecto. Aquí tengo, precisamente, el que publicó el diario El Tiempo, de Bogotá. Entre los varios artículos que contiene, hay uno muy interesante de Fidel Castro, gran amigo de García Márquez.

Dice Fidel que cuando Gabo le envió el texto preliminar de su obra Del Amor y Otros Demonios, Fidel vio que en un pasaje había la mención de un hombre que se paseaba en un caballo de once meses. Entonces Fidel le dijo a Gabo: “Mira, Gabo, añádele dos o tres años más a ese caballo, porque uno de once meses es un potrico [potrillo].”

Por esta observación atinada de Fidel, Gabo corrigió el desliz, y aunque no le agregó años al caballo, eliminó lo de los once meses, que desde luego era una pifia.

Gabo aceptó, pues, la corrección propuesta por Fidel. Pero hay quienes no aceptan correcciones. Don Ramón Castilla no las aceptaba. José Gálvez, en el segundo tomo de sus Obras Completas, en las páginas 222 y 223, ha referido sobre el particular una anécdota.

Castilla fue invitado un día a examinar a los alumnos del Seminario, es decir, a tomarles examen oral. Don Ramón asistió con su Gabinete y cuando se presentó el primer alumno, le pasaron la tabla, que así se llamaba entonces el programa, y Castilla, con entonada voz, preguntó: “A ver, alumno, dígame qué es la piscología.”

El Ministro de Instrucción, que estaba sentado junto a Castilla, le dijo a media voz y muy alarmado: “Mi General, no es ‘piscología’, sino psicología, es una voz de origen griego.”

A lo cual replicó Castilla y en voz alta: “¿Psicología? Pero el Gobierno no está obligado a saber griego, yo no sé griego. De modo que le repito la pregunta al alumno: ´¿Qué es piscología?´”

Tetamenta

En lugar de decir, como los amantes de la galiparla, “senos”, digamos, como García Márquez, tetamenta, neologismo expresivo y gracioso que consta en la página 269 de El Amor en los Tiempos del Cólera, y también en la página 39 de  Diatriba de Amor contra un Hombre Sentado.

Fidel Castro recusó este neologismo garcimaquezano porque no figura en el Diccionario de la Real Academia Española. Efectivamente, no figura, pero debiera. Es miembro de la misma familia a la que pertenecen astamenta, cornamenta, faldamenta, impedimenta, osamenta, palamenta, tormenta y vestimenta.

---------------------------------------


Lunes 21 de abril de 2014

"Somos protéticos"

Dícese prótesis de todo lo que sea una adición de nuestras y facultades. La más característica del ser humano es el arma.

Dícese prótesis de todo lo que sea una adición, extensión, agregación o ampliación de nuestros sentidos y facultades y de ciertas partes del soma femenino.

La prótesis más característica del ser humano, y también la más peligrosa y terrible, es el arma, vale decir, el instrumento o medio que nos permite atacar o defendernos. Hay armas ofensivas y defensivas, armas de fuego, armas nucleares, armas biológicas, en fin, cualquier cantidad de armas, de todas las clases y para todos los gustos.

Se dice que el hombre descubrió las armas. Yo creo, juntamente con Ardrey, que fue al revés: las armas descubrieron al hombre, es decir, revelaron quién es verdaderamente el hombre: un asesino potencial, que para colmo y remate no es organizado y por eso el etólogo Tinbergen lo caracterizó certeramente llamándolo asesino desorganizado.

Nuestra especie es protética. Jacques Derrida, deseoso de subrayar la artificiosidad del ser humano, decía que la nuestra era una naturaleza tecnoprotética (technoprothétique). Imaginárnosla sin prótesis, en general, y sin armas, en particular, es imposible. Freud ya lo había advertido y en consecuencia, y con gran propiedad, llamó al hombre “el dios de la prótesis”.

Para Marshall McLuhan, es obvio el carácter totalitario de lo protético, o de las extensiones, como él decía. En efecto, cuando lo protético se esparce por todas partes en una sociedad, entonces la penetra y satura. 
 
La proteticidad que nos caracteriza tiene a mi ver el inconveniente principal de alejarnos de nosotros mismos. Piénsese tan sólo en la necesidad (tan promovida) de estar interconectados. El estarlo es un fenómeno de  extraversión, un movimiento del ánimo que sale fuera de sí por medio de los sentidos.

La proteticidad del ser humano es hoy pura alteración o alienación y el mentís más palmario del ensimismamiento. Hecho grave porque ningún otro animal, sólo nosotros, tiene un intus o intro, una interioridad o dentrura, una intimidad, un penetral o fuero interno. 

Bien decía por eso don José Ortega y Gasset que cuando el mono, en el zoológico, ya no tiene ningún estímulo que lo mueva, ni el ofrecimiento que le hacen los circunstantes de plátanos y maníes, ni las risas y comentarios de la gente que contempla y celebra sus monadas; cuando el mono ya no tiene estimulación ninguna, entonces comienza a dormitar y luego se duerme, porque el mono, carente de lo que se llama  los adentros, o sea lo interior del ánimo, no puede introvertirse ni ensimismarse.

---------------------------------------

 

Artículo escrito por Marco Aurelio Denegri, publicado en el Diario La República:


Domingo, 13 de febrero de 2005

Amor y pasión por los árboles (I)

La dendrofilia, una de las más extrañas formas del amor erótico. Casos hay, rarísimos, de verdadera dendrolatría erótica.

El jardín, de Albert Rocarols.

La dendrofilia, una de las más extrañas formas del amor erótico.

Dendrófilo es el amante de los árboles, como lo fue Beethoven, por ejemplo, y dendroerasta, el que los ama apasionadamente, voluptuosamente. (Erastés, en griego, significa amante apasionado.) Casos hay, rarísimos, de verdadera dendrolatría erótica. (Dendron, en griego, significa árbol.)

“Trepar a un árbol es una empresa personal que acaso no vuelva a repetirse nunca. Quien se abraza a los altos pechos de un tronco, realiza una suerte de acto nupcial, desflorando un mundo secreto, jamás visto por otros hombres.” (Alejo Carpentier, El Siglo de las Luces, c. 2.)

Puesto que el árbol es o puede ser objeto erótico y recipiente de afecto y dador de exquisitas complacencias, no tiene por qué sorprendernos que haya dendrófilos, dendroerastas y dendrólatras. Lo raro sería que no los hubiese. (*)

El sexólogo Bloch refiere que en Lidia el rey Jerjes tributó a un árbol los honores y zalamerías que corrientemente se tributan a la mujer. Se condujo Jerjes en aquella ocasión como el más interesado y solícito de los pretendientes. El árbol lo había encandilado tanto, que el monarca persa lo cubrió de joyas y otros presentes.

“Este hombre [Ludwig van Beethoven], que nunca en su vida cultivó con los seres humanos un trato tan confiado como el que mantuvo con los árboles, creció, él mismo, como un árbol. Pero fue como si las flores y las formas de este árbol se transformaran constantemente, de modo tal que, al cosecharlas, y tomada la cosa en conjunto, el asombro de los entendidos es aún mayor que el de los profanos.”

(Emil Ludwig, Beethoven o la Lucha con el Destino, 78.)

“Tengo un recuerdo muy claro de erotismo primario asociado a un árbol, en el campo. Trepaba por él cuando noté cierta excitación, y descubrí que me excitaba más si presionaba mi cuerpo contra el tronco. Supongo que eso les habrá pasado a muchos niños.”

(Luis García Berlanga, ápud Vicente Muñoz Puelles, Infiernos Eróticos: La Colección Berlanga, 30.)

Magnus Hirschfeld, el padre de la sexología alemana, cuenta haber conocido a un hombre cuya enamorada, o por mejor decir, idolatrada amante, era una encina. La encina estaba en Machnow, cerca de Berlín, y allí, todas las noches, furtivamente, iba anhelante el rijoso dendroerasta En llegando arrimaba presto al árbol y lo abrazaba ardientísimo, es como quien estruja a una hembra formidable; se movía entonces, en remedo copulatorio, hasta la consecución del clímax.

“Amo a un árbol más que a un hombre.” (Ludwig van Beethoven) (Citado por Romain Rolland, Vida de Beethoven, 46.)

“Somos un poco como el crecimiento de un árbol; solamente un tallo, un tronco al principio, y después el lento apartarse de las ramas. ¿Pueden las ramas, aunque reconozcan el origen común, comprenderse tan íntimamente como las fibras del tronco? Algo hay que las distancia, que las torna extrañas unas a otras. Yo he sido tan sólo tallo, con algunos seres, años atrás; ahora nos miramos de rama a rama, y no es lo mismo; si cortan una rama la otra sigue viviendo, mientras que el tronco...” (Carta de Julio Cortázar a Lucienne C. de Duprat, 30 de marzo de 1944.) (Julio Cortázar, Cartas, I, 1937-1963, 158.)

(*) Camilo José Cela, en el segundo tomo de su Enciclopedia del Erotismo, en el artículo “Dendrofilia”, escribe lo siguiente: “La dendrofilia más parece pertenecer al mundo de la literatura animista que a cualquier otro, y parece dudoso que haya constituido nunca una práctica real.”

Estaría verdaderamente de más que comente lo recién dicho, porque no tengo por atendibles las opiniones de quienes desconocen un asunto o sólo lo conocen a medias.

 

Enlaces:


Marco Aurelio Denegri:

es.wikipedia.org/wiki/Marco_Aurelio_Denegri


El Comercio 175 Años:

elcomercio.pe/noticias/marco-aurelio-denegri-270911


Marco Aurelio Denegri:

arteycultura.tv/?p=1879


TV PERÚ:

www.tvperu.gob.pe/lafunciondelapalabra.html


EL COMERCIO - OPINION:

http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/encierro-don-manuel-marco-aurelio-denegri-noticia-1760282?ref=nota_opinion&ft=mod_interesa&e=titulo


LaRepública.pe:

http://www.larepublica.pe/13-02-2005/marco-aurelio-denegri-amor-y-pasion-por-los-arboles-i

 

 

EXCLUSIVO SEMINARO TALLER EN EL PERÚ

NEURO ORATORIA & NEURO COMUNICACIÓN:


Próximo Seminario 2017: Sábado 09 de Setiembre


De 9:30 a 1:30 pm.


Sede: Avenida Garcilaso de La Vega  1592- Centro de Lima


Referencia: Altura paradero Paseo Colón


    Paradero Cuba de la línea azul del Metropolitano.


 


Pre Reservación enviando su inscripción en la web: incae.webnode.es/


Reservación vía depósito de 120 soles a nombre de Miguel Montero Vidal


Cta. Nro. 0011-0057-0218182187-73 del Banco Continental


hasta el 06 de Setiembre o al agotarse las reservaciones.

 

Inscríbase en: http://incae.webnode.es/

 

Gracias por su preferencia

 

 

Buscar en el sitio

© 2014 Todos los derechos reservados.